La leyenda de Ichinén

En principio fue un personaje, luego fueron muchos. Finalmente fue una actitud ante la vida, para que mas tarde, descubriera que es mi nombre. Al comienzo, solo me inspiraba en conceptos budistas abstractos para convertirlos en objetos concretos. Lo interesante, es que con el tiempo, he descubierto que hay mas de un Ichinén, esta pagina trata de ellos. Dai Ichinen El Guerrero Onirico, el autor.

Mi foto
Nombre: Ichinen
Lugar: Buenos Aires, Capital Federal, Argentina

Camine por alli, camine por aqui. Estuve abajo, estuve arriba. Y lo unico que descubri como verdad, es el amor. "Si las miradas mataran, yo seria violador."

Indice de sagas. (Los capitulos estan debajo del índice)

Ichinén, un ser extraño y complejo, no todos pueden entenderlo, algunos muchos menos que otros. Pero la gran ilusión que existe es que hay un solo Ichinén.

Indice del guardián real Ichinén de la corona de Azalays:

  1. Llegada a Azalays...
  2. Mensaje real desde Azeroth.
  3. Presentacion de Volkmar.

Proximamente:

El emperador de la China medieval, conocido como Ichinén, asumio el poder en 1120 y unificó el imperio mas grande de oriente.

Indice del guerrero Ichinén, que esta en busca de la tierra de Kosen Rufu:

Proximamente:

Ichinén se despierta fuera ya del desierto, donde se encuentra ante un pueblo como nunca vió otro antes así. Itaidoshin, el pueblo que será un sueño, o una pesadilla!

3/11/2007

Presentacion de Volkmar.

Castillo de Mira, Azalays.

Continuando la saga, tenemos una sucesión de misivas debido a un nuevo personaje que había llegado al reino de Azalays:

“Ante todo este nuevo reino me presento. Saludos, Reino de Azaláys.
A vuestras tierras acaba de llegar Maese Volkmar de la sangre Schwartz, también conocido como el apatrida de los 100 reinos pues una centena de fronteras he cruzado hasta llegar a este honroso lugar.
Tiempo ha que la sangre de mis antepasados regó estas tierras y ahora en el amanecer de los tiempos, su heredero vuelve al lugar del que no tuvimos que marchar.
Ante el Reino se presenta el mariscal militar Volkmar y prestara sus servicios al Reino, a sus tropas y ante todo a sus gentes. Pero en caso de no necesitar un táctico de mi calibre, cumpliré ordenes como un honrado militar que soy.
Mis experiencias en mil batallas, así como la absoluta fe en el Honor por encima de todas las cosas y el pasmoso respeto por los sistemas feudales civilizados que nos han encumbrado al máximo esplendor supondrán con entereza un total beneficio a la Reina y sus gentes.
A cambio de absoluta fidelidad y ante todo honra, espero respeto y hospitalidad como merece un Reino de tal grandeza como este.
Con entereza y destreza,
Patria, Honor y Dios.
Siempre. Volkmar Von Schwartz”


Este nuevo miembro de la corona, no pertenecía al grupo que venia con Ichinén a su llegada a Azalays, lo que trajo algunas pocas fricciones.

“Aunque no es mi deber, deseo darle la bienvenida al reino de Azalays, por lo menos de mi parte. Aunque presupongo que será grata la llegada de un experimentado Mariscal como dice usted ser. No dudo para nada de su palabra, pero es que últimamente hay muchos farsantes en estas tierras.
Olvidaba presentarme. Mi nombre es Sakrono, Guardián de la esfera del arte Laisha, y soy el director de la Universidad de Mirzam, me daría gusto si se pasase por allí en algún momento.
Siéntase libre de consultarme cualquier duda que le surja, yo haré lo posible por resolver su inquietud.
Si sus asuntos son referidos a los asuntos oficiales y del reino, comuníquese con alguno de sus representantes, nada puedo hacer en ese caso.
Debo decirle adiós por ahora, espero volver a verlo por aquí.
Sakrono de Laisha, Director de la Universidad de Mirzam”


Fue el mismo Sakrono quien había dado recomendaciones para Volkmar ante la reina y el guardián. Y fue el que más lo defendió cuando ocurrió la disputa entre el guardián y el que fue mariscal por un corto tiempo.

"Bienvenido sea, Mariscal Volkmar.
Vtra. Humilde Servidora,
Gran Sacerdotisa del Templo Oppidum, Mina."


Pese a algunas reticencias iniciales, el tal Volkmar fue bien recibido. Pero las continuas ida y venidas entre el y el guardián real, llevarían a su partida final.

“Bienvenido sea al reino de Azalays. En primera instancia, espero contactarme con usted así charlamos debidamente sobre el trabajo de mariscal. Azalays es la tierra de las posibilidades, donde todo puede suceder.
sir Dai Ichinen El Guerrero Osado, duque de Menkalinam, guardián real de Azalays.”

Aunque Ichinén se mostró cordial, Volkmar no actuaba de la misma forma que el guardián real y esto fue su punto de discordia, como se vera mas adelante.

3/04/2007

Mensaje real desde Azeroth.

Mapa de la corona de Azalays.


Los primeros acontecimientos sucedidos, fueron la alianza que se forjo entre el reino de Azalays y el de Azeroth. Cuyos pueblos antes estaban unidos, antiguamente habían sido un mismo gobierno y pueblo, pero hacia siglos se habían separado en dos.
El rey Daile le enviaba una carta a la reina de Azalays Kumi Na Tano.


“Mi Lady.
A la Gran Reina de la Corona de Azalays, Venia con la mayor humildad posible, para formar una alianza entre Azeroth y Azalays. Pelearemos y moriremos juntos. Donde nos ayudaremos y defenderemos si usted necesita caballeros y si yo los necesito nos los enviaremos Si usted necesita ayuda de cualquier tipo, Azeroth se la brindara.
Me gustaría que Azeroth y Azalays sean como hermanos.
Rey Daile Thoron Luin.”


Antes de la respuesta de la reina, se conocía la opinión de otra mujer, la dama de las sombras, un personaje místico si los hay.

“Excelente propuesta, si teneis tiempo, me gustaría saber de vos y poder ayudaros, lo espero en mi templo..
Dama de las sombras.”

La respuesta de la reina fue, finalmente:

“Rey Daile Thoron Luin, por supuesto que así es Azeroth y Azalays son un solo pueblo unidos por siempre, juntos nada malo puede pasarnos, recibid la invitación a nuestro reino y disponed de el y de mis gentes, sé que mi guardián estará de acuerdo y los que él nombró también así lo están.
Palabra real.
Su Reina Azalays.”

2/21/2007

Llegada a Azalays...

sir Dai Ichinén El Guerrero Osado.
El guerrero Ichinén que se convierte en guardián real, no se conoce cual fue su destino antes de llegar a la corona de Azalays. Por algunos comentarios y relatos, sabemos algunos datos, pero estos se exponen en sus cartas y sus bitácoras. Como por ejemplo, esta serie de cartas que intercambio con la reina, durante su llegada.

"Bien, Su Majestad, como prometí que haría, vine en cuanto obtuve la respuesta que esperaba. Las recomendaciones que mi lugar estaba aquí eran demasiado fuertes. Y un buen guerrero debe seguir lo que las relaciones kármicas indican. Ya hice el llamado a mis compañeros en la lucha a que se unan a mí en este reino que espero nos albergue si ese es su deseo. Quisiera que habláramos personalmente sobre esto y algunas ideas que tengo en la mente. Sin mas, se despide.
Dai Ichinén El Guerrero Osado.”


Previamente a la respuesta de la reina, el guerrero hizo una anotación en su diario.

“Me pone contento, ya recibir a un miembro de la Orden del Loto. Doy la bienvenida a Zeiram, el padawan. Espero que contactarme pronto con la reina.
Ichinén”


La respuesta de su majestad, Kumi Na Tano, fue esta:

“Bien mi señor Ichinén os nombro guardián real de mis tierras, otorgole el castillo mayor al que bautizareis con el nombre que creáis más conveniente que esta ubicado a un lado de nuestra ciudad capital Mira o Maravillosa custodiado por nuestro fuerte Thuban o dragón le otorgo también sus tierras circundantes y os encomiendo algunas tareas, a saber: Reclutad soldados para él ejercito, llamad a algún herrero o forjador la fragua estará encendida día y noche hay mucho trabajo por hacer, habrá que adiestrar a los que se recluten. Pronto ¡¡¡ nuestras tierras tendrán que estar preparados y habitados para cuando tengamos que refugiar a nuestros aliados que pronto estarán aquí. Sé que dejo estas tareas en buenas manos. Nombrad a quien necesitéis con mi consentimiento de antemano y otorgad tierras a quien las necesite,
Es mandato real, hasta estas líneas o hasta cuando nos encontremos.
Su Reina Azalays.”

Acompañada por una segunda carta a los recién llegados compañeros del guerrero.

“A los demás habitantes de Azalays sean bienvenidos a mis tierras que son desde hoy suyas también, sir Ichinén guardián real habrá de disponer puestos para cada uno de ustedes. Es palabra real.
Su Reina Azalays.”


La respuesta de Ichinén fue esta, con lo cual finalizamos este capitulo de la saga.

"Bueno, me toma de sorpresa, todo esto. Había comenzado a trabajar, cuando me encontré con el rey de Azeroth, el cual me aviso de su mensaje. Lo que charlamos brevemente me hizo abocarme tanto que no pensé en pasar por aquí y ver si me había dejado algún mensaje. Cuenten conmigo para lo que necesite, le agradezco el nombramiento. Y como le dije a Sir Daile, mejor que tener cargo es hacerse cargo. Aun no tengo bautizado el castillo mayor, donde estamos durmiendo mis invitados y yo. Ya inicie una sesión de entrenamiento, con los nuevos reclutas donde podrán dejar sus dudas, llamada "el DOJO" Allí se instruirá a los reclutas de todo Azalays y si quieren de los otros reinos. Pero, tengan cuidado Ichinén es un maestro estricto y exigente, aunque misericordioso y comprensivo. También comencé a crear la biblioteca de Mizram, que creo será la capital cultural del reino.
Por ahora, no creo conveniente otorgar títulos o tierras a nadie. Por lo menos, hasta que el mapa de Azalays este terminado, espero hablar con Sir Arcturus de Mitjaval sobre eso. Me encargare del herrero y de reclutar nuevas tropas, deje todo en mis manos. Suyo, Dai Ichinén, guardián Real de Azalays."

9/20/2004

11-El opuesto.

Pasado el tiempo, Ichinén continuó su camino por el desierto, siendo incordiado por Rokuten de mil formas distintas. El corazón del guerrero era atacado por todos los flancos. Bajando por entre unas piedras se le rompió una bota. El dolor que le causaba caminar, el pisar sobre la arena ardiente, le hacia oír la risa del demonio del sexto cielo. También tuvo otra perdida, tiempo después, la ultima ración de comida le fue robada por una alimaña. Y ahora como sigo? Se pregunto el. Pese a eso, siguió.
-Si esto es lo mejor que podes mandarme Rokuten, estas muy lejos siquiera de hacerme algo, ni hablemos de vencerme.-desafió el guerrero.
Pero Rokuten continuo atacándolo con pequeñas cosas, podría matarlo si así lo deseaba, pero debía quebrarlo primero. No volvía a encontrar agua, y mucho menos comida. Ichinén se dominaba para no dejarse vencer y sucumbir al delirio. Todo lo que había ido dejando por el camino, incluso quizás parte de el mismo, seguramente de su fortaleza; sentía que lo dejaba vacío y sin razón de existir.
Caminando, con las pocas fuerzas que le quedaban, vio venir una silueta hacia el. A medida que se le fue acercando descubrió que era un reflejo de si mismo, un doble. En principio, lo creyó una alucinación.
-Quien sos? Una treta de Rokuten?-pregunto el, tomando la empuñadura de su espada.
El otro hizo lo mismo, como si fuera un espejo.
-Soy vos, o mejor dicho, tu opuesto.-respondió el idéntico.
-Vos no podes ser yo.-
-Soy el opuesto que abandonaste en el fondo del infierno, soy tu lado oscuro, tu negatividad.-
-Yo soy Ichinén, no tengo negatividad.-
-Soy como Rokuten, la negatividad inherente.-
-Yo no soy como el.-
-Yo soy como el, soy el opuesto, el Ichinén negativo.-
-No puede existir un Ichinén negativo.-replico el guerrero, chocando espadas con su doble.-Cuando yo decido hacer algo, lo hago. La negatividad es la que te impide decidir, la que te genera dudas.-
-También existe la que decide que no lograras algo, la parte que ya anticipa el fracaso de antemano. Ese es el Ichinén negativo. Y es el que te dice en tu corazón que no saldrás del desierto si no te aceptas como sos, aun a mi.-
-Mentira!!!!-
Con furia el guerrero peleo contra su doble, pero irónica y obviamente, aquello era como pelear con el reflejo de uno en un espejo. Ambos hacían los mismos movimientos, atacaban y defendían por el mismo lado. Viendo que nada conseguiría, Ichinén bajó la espada.
-Es verdad.-dijo el guerrero y se abrazó con su otro yo.
El otro se fundió con el y el guerrero acepto su lado oscuro. Después de todo, uno siempre lidia con su lado oscuro.

9/16/2004

10-El hambre

El desierto era todo desolación. Ichinén caminaba por la arena con paso resuelto pero el cansancio hacia mella en el. Momento a momento luchaba por seguir adelante. Extrañaba un buen plato de comida, cosas que antes no había tomado tan en cuenta. Pero la sed era quizás lo mas difícil de sobrellevar. El guerrero se sentía solo y con cada vez menos esperanza. Con el correr de los días, las pocas provisiones que tenía se le iban agotando. No encontraba agua por ningún lado, para empeorar su situación. El desierto parecía interminable, unas pocas raíces y minúsculos insectos eran su única forma de subsistencia. Debido al calor, la falta de líquido y la vana esperanza, Rokuten se vislumbraba por momentos, El demonio aparecía como una alucinación para forzarlo a rendirse. Las necesidades que paso no se pueden evaluar de forma clara, cualquier apreciación quedaría corta.
En un momento cayo de rodillas, agotado de cansancio, sin aire y con una sed profunda. Pero lo que lo estaba venciendo era el hambre. No el hambre de comida solamente, era algo mas profundo. Un ansia que surgía de su interior. Era el hambre, el ansia, en todos sus sentidos. Necesidad de comer, de beber, de socializar y estar con alguien. En algún lugar del reino de los 33 deseos, Rokuten reía de gozo ante el dilema del guerrero. Ichinén aparto todo eso de su mente y su corazón, sabia que el demonio solo lo hacia para apartarlo de su objetivo. Otro mal se cernía sobre Ichinén, estando solo y con mucho tiempo libre, pensaba. Pensaba tanto que se sentía mareado en ocasiones. Enigmas aun sin resolver. Que era ese Mandala que había mencionado Rokuten? Como era que lo había protegido? Por que todas las veces, Rokuten la tenia contra el? Por que se veía a si mismo tan similar a Rokuten? Donde estaban todas las deidades que no lo ayudaban? Llegado a este punto, Ichinén se detuvo. Recordó palabras del viejo: "Por que debo estar siempre asistiéndote? Querés que haga las cosas por vos? No te parece que esa sobreprotección te impediría crecer?"
El guerrero medito sobre ello, no había recordado eso ya que en su momento no lo había entendido. Ahora si comprendía bien, tenía que ejercer su autonomía. Volvió a caminar, y por días siguió su andar. Muerto de sed, ya en el borde del delirio, clamo al viejo.
-Esto no me corresponde a mí, hago todo lo que esta en mi mano. Solo dame un camino y lo seguiré. Pero el que ya tengo delante mío, no puedo seguirlo así o moriré de sed. Tengo que encontrar agua para salir de este desierto y llegar a Kosen Rufu!-
La amonestación de Ichinén tuvo como respuesta una voz susurrante que parecía de mujer.
-Esta buscando en el lugar equivocado. Cave bajo sus pies, y allí encontrara un manantial.-
Ichinén desenvaino a Daimoku y usándola como pala, hizo un pozo en la arena. Donde antes habían estado sus pies, encontró arena húmeda, a centímetros debajo de la superficie. Eso era un claro signo que allí había agua, pero aun le faltaba llegar a ella. Con más fuerza y rapidez, siguió agrandando el pozo, del cual broto agua en borbotones. Un pozo bastante grande, lleno de agua muy clara se aparecía ante el. Hundió la cabeza en el sitio del agua y se sacio la sed que llevaba. Cargo su odre y lavo sus ropas. Luego se baño el mismo, descanso hasta la noche. En su reino, Rokuten no se mostraba muy contento por lo ocurrido.
-No importa Ichinén, aun te falta la mitad del camino.-se contento el demonio.
En el desierto, Ichinén reemprendía resuelto su camino hacia afuera del desierto.
-Gracias por mostrarme la puerta, ahora soy yo el que debe cruzarla.-
El guerrero camino sin dudar, aun le faltaba un mes y medio mas, en ese inmenso desierto del hambre.

9-Tenyi-Ma

El demonio del sexto cielo había encontrado a Ichinén en el desierto, en la noche más oscura. Alegando muchas cosas que el guerrero desconocía, incluso que habían tenido un encuentro previo a ese.
-Que?-se pregunto Ichinén.
-Ja, el infierno fue mucho para vos, no recordás nada de ello.-se mofo Rokuten.
Ichinén busco en sus recuerdos, pero el trauma ocasionado era grave. De pronto, lo vio, Rokuten frente a el como ahora. "Tu vida ha sido así y siempre será así. Por que no morís y te evitas mas sufrimientos?", le había dicho el demonio tendiéndole un arma. Ichinén había declinado la oferta y apartado la mano del demonio.
Ichinén volvió al momento actual y se puso firme ante el demonio al que enfrentaba.
-Ya antes te enfrente, lo haré de nuevo.-
-No tenés lo que hace falta, yo soy la oscuridad fundamental. Soy el caos del universo, el lado oscuro, la negatividad en si misma, soy Rokuten.-
El viento se desato en el desierto, subiendo en ferocidad. Ichinén clavo su espada en el suelo y se aferro a ella, para evitar que se lo llevaran los vientos. Rokuten se mantenía en su lugar, esperando. Al ver que el guerrero resistía, freno el aire y acrecentó la fogata hacia el guerrero. Como por reflejo, Ichinén sujeto la espada por delante, como si fuera un escudo. Aun sin saber si eso resultaría efectivo contra las llamas.
Delante del guerrero se formo un rectángulo de luz con ciertas inscripciones que lograba ver bien, pero de alguna manera las entendía.
-Trajiste el mandala.-musito Rokuten.
-El mandala?-se pregunto a su vez el guerrero.
-No ha aparecido hasta ahora...-al decir esto, Rokuten se detuvo turbado.-Ya dije demasiado.-
-Voy a vencerte, Rokuten.-
-No podes vencerme, Ichinén. Nosotros la matamos en vida, la vencimos y capturamos. Hubieras ido al infierno por ella y eso fue lo que ocurrió. Fue muy fácil, te trajimos con nosotros. Aunque encontraste "la" espada, no te servirá.-
Partes de lo que decía Rokuten, que Ichinén no recordaba, iban volviendo a su memoria. El amor perdido, el infierno que no había visto, recordó mucho aun sabiendo que no era todo. Quizás ninguna mente podría soportar ver todo eso, pero si el corazón. La leyenda no relata mucho de todo eso, en algunos relatos existen menciones esporádicas. Ichinén se dedico a sentir con todo su corazón, para repeler el embate del demonio. El guerrero bajo la espada y hablo al demonio.
-Gracias Rokuten.-
-Gracias? Por que me das las gracias? Voy a destruirte y me das las gracias?-
-Me hiciste recordar, aunque eso duele, pero ahora estoy mas completo que antes.-
Rokuten demostró toda su furia, haciendo que cayeran rayos desde el cielo.
-No debías tener esa espada, nunca debiste encontrarla y usarla.-rugió Rokuten.
El viento, la lluvia, piedras de los cielos, el demonio lanzo todo contra el guerrero. Pero con la espada en la mano y la ayuda del misterioso mandala, lograba resistir. Según la leyenda, la batalla duro por el resto de la noche, varias horas. La estrategia de Rokuten se centro en separar al guerrero de su espada, específicamente.
El guerrero voló por el aire y perdió el equilibrio, soltando la espada sin querer. Rokuten detuvo sus ataques al ver que había logrado su objetivo.
-Ja ja, te engañe con esta mísera forma mortal. Sabes tan poco de nosotros. No sabias que puedo adoptar muchas formas?-
Ichinén busco su espada, se la había sacado el demonio, ayudado por la tormenta.
-Que es un guerrero sin espada?-
Ichinén domino su impulso de perder el control. Simplemente sintió en su corazón, que su espada Daimoku y el eran uno. Debía encontrarla, estaba en algún lugar. No podía ocurrir que la perdiera o se la quitaran, no era factible. Rokuten se acerco, burlándose. Ichinén cerro los ojos y tomo la espada de la misma vaina de siempre. Sin pensarlo, solo sintiendo que estaba allí. Y Daimoku "siempre" estuvo ahí. Por ello no era posible que la espada dejara al guerrero.
La desenvaino y clavo en el pecho de Rokuten, el demonio rugió de un dolor indecible. Su forma empezó a deshacerse, la cabeza se le partió en siete pedazos. Con el poco poder que le quedaba llevo a Ichinén al medio del desierto y lo dejo allí, abandonado a su suerte.
-Y ahora que, Ichinén? Estas en el medio del desierto, morirás antes cruzarlo. Y crees que me venciste? Esto no ha terminado, recién empieza.-
Ya amanecía, Ichinén hablo al aire y la arena, que era lo único que había allí del espíritu de Rokuten en su forma más etérea.
-Gracias de nuevo Rokuten, tenia que atravesar el desierto igualmente, aunque yo hubiera elegido otra ruta y me hubiera preparado mejor antes de internarme en el.-
El demonio se revolvió de furia ante el atrevimiento del guerrero, pero Ichinén lo decía sinceramente.
-El hambre y la desesperación te van a vencer, Ichinén. Vas a morir, nunca vas a salir, te lo aseguro.-resonó la voz hueca del espíritu de Rokuten.
Todo rastro de la presencia del demonio desapareció. El guerrero recogió sus pocas pertenencias. No tenia muchos alimentos, no tenia agua, no tenia seguridad de salir vivo de eso. Tampoco es que tuviera mucha esperanza, pero tenia toda la decisión. Despacio, cargo todo sobre su espalda y con suma calma, comenzó a andar en pos del horizonte.
-Kosen Rufu, estoy en camino, pero primero este desierto.-se dijo Ichinén.
El guerrero se alejo por detrás de una duna, adelante, siempre adelante.

8-Rokuten

Aun no recuperado del todo de su lucha con los tres demonios, Ichinén siguió su camino. El dolor por la muerte de ese hombre lo acompañaba, así como sus múltiples dudas. Aunque tratara de asimilar ese sufrimiento, había mucho más. Por que los demonios lo trataban con tanta familiaridad? Como es que los había conocido? A quien había matado antes Shi-ma? Como es que los había vencido tan fácil. Ichinén se interno en el desierto, que no hacia mas que acrecentar su soledad y su desasosiego. La culpa lo invadía, en su interior, pugnaba por librarse de ese sentimiento. Además, había tanto que no recordaba de su estadía en el infierno, ni de su pasado. Le habían quitado eso, aunque no entendía porque.
Había encendido una fogata para cocinar y darse calor, de noche hacia mucho frío. Tanto como en el infierno. Por como se sentía, el frío y la soledad, le parecía estar reviviendo su experiencia en el infierno, de una forma mas suavizada. En ese desierto no se veía mas allá del arco de luz que generaba la fogata, oscuro también como aquel lugar al que no deseaba regresar.
En la penumbra, distinguió una sombra, acercándose a el.
-Quien esta ahí?-increpo el guerrero a la oscuridad.
-Soy un viajero con frío, no temas, guerrero.-respondió una voz en las sombras.
-No tengo miedo, solo deseo ver a quien se acerca en las sombras.-replico Ichinén, mas relajado.
El sujeto se asomo a la luz y dejo ver que iba encapuchado.
-Gracias por dejarme compartir el fuego, guerrero.-comento el recién llegado.
Ichinén le indico con un gesto que se sentara.
-Hacia donde va?-inquirió el guerrero.
-Estoy deambulando por ahí. Y vos, guerrero?-
-Busco la tierra de Kosen Rufu.-
-Esa tierra no existe.-
-Me han dicho que si.-
-No creas todo lo que oís.-
-Igualmente, siento que debo buscarla.-
-Por que te sentís afín con algo así? Por que crees que perteneces ahí?-
-Demasiados cuestionamientos para alguien que recién me conoce.-comento Ichinén, clavando sus ojos en el encapuchado.
-Encima que no muestra su rostro y no me dice su nombre.-
-Mi nombre es Rokuten.-respondió el extraño, descubriendo su rostro.
Ichinén estaba inquieto, por un momento pensó que seria algún demonio. Aunque ahora veía que no era así, ese hombre tenia algo que le daba mala espina. La sensación de algo conocido que no recordaba volvía.
-Tampoco yo se tu nombre.-comento Rokuten.
-Ichinén.-respondió el guerrero.
-El mismo Ichinén que lucho con tres demonios hace poco en un pueblo cercano?-
-Como lo sabe?-
-Ya te hiciste cierta fama, no muy buena por cierto, pero te mencionan mucho.-
El guerrero recordó con dolor la muerte del campesino.
-No te da miedo? Los demonios querrán venganza.-
-No le temo ni a las fieras ni a los demonios.-
-No creerás que un mortal común puede enfrentar a todos los demonios?-
-Yo no soy un mortal común, ya antes enfrente a miles de demonios en el infierno.-respondió Ichinén.
-Y crees que esa hará que siempre sea así?-
-No, eso fue solo el principio. La batalla recién ha empezado.-
Por que este hombre insistía en contradecirlo?
-Los demonios son muy peligrosos.-continuo diciendo Rokuten.
-Yo también, tengo a Daimoku, la más poderosa espada jamás conocida. No necesito mas.-respondió el guerrero.
-Y esa espada que tiene de especial?-
-Es la más efectiva contra ellos, los demonios temen a su matadora.-
-Por que?-
Ichinén se sintió mareado, no conocía todo sobre su espada. En su mente recordaba poco sobre el encuentro de ella, solo sabia que se sentía inseparablemente unido a ella.
-Ja ja ja, ni siquiera sabes todo lo que puede hacer tu espada! Crees que eso te salvara?-
-Estoy aprendiendo.-respondió simplemente, dándose cuenta que esa respuesta había sido distinta a las anteriores en una sola cosa.
-Voy a preguntarte algo Rokuten.-sentencio Ichinén.
Rokuten se sorprendió un segundo ante aquella afirmación, más que pedido.
-En todo lo que hemos hablado he dicho "no" en siete ocasiones. Por que?-
-No conozco la respuesta.-
-Esta es tu séptima vez que decís "no". Quien sos?-
-Ya te dije.-
-Y porque Rokuten, negás o contradecís todo lo que digo?-
El hombre bajo la vista y comenzó a reírse.
-Ja ja ja, pensé que me recordarías, Ichinén.-
-Vos sos un demonio.-exclamo el guerrero, desenvainando a Daimoku, a lo que Rokuten se aparto un poco.
-Ni siquiera recordás nuestro primer encuentro y crees que podes vencerme? A mi! Enfrentándome con esa espada.-
-Tenyi Ma.-reconoció el guerrero.
-Ja ja, el otro nombre de Dai Rokuten No Mao, el rey demonio del sexto cielo.-
-Por fin te conozco.-
-Ya nos conocemos, iluso guerrero.-se burlo el demonio.
Hombre y demonio se miraron fijamente midiéndose, en la oscuridad de la noche. Ichinén tenia a su mas grande enemigo enfrente, llenándolo de dudas y enigmas, era su propia negatividad.

8/25/2004

7-Sansho Shima: Los 4 demonios

Los tres demonios, rodearon al guerrero desde lugares distintos. Ichinén los miró con frialdad, no les tenía miedo.
-Así que este mortal común se atreve a desafiarnos.-comentó uno de los demonios.
La gente del poblado había retrocedido, dejando al guerrero rodeado por esos tres.
-Ya antes enfrenté demonios, si dan un paso mas, se darán cuenta que no soy un mortal común.-advirtió el guerrero.
-Si, ya lo sabemos, te conocemos como Ichinén.-respondió uno de los tres.
Esto sorprendió al guerrero, un vago recuerdo le daba esa rara sensación de haberlos visto antes, aunque no lo recordara. Esta sensación lo desorientó un instante, pero se figuró que sería otro de los tantos trucos que usan los demonios. -Atrás Ichinén, somos los mas allegados a Tenyi-ma, el rey demonio. El nos ordeno que te ataquemos, y si no te vencemos, vendrá el en persona.-amenazó uno.
-Mientras haya una persona bajo su dominio, mi sino esta marcado, jamás me echare atrás.-rebatió el guerrero.
-No recordás a Bon-No-Ma? Somos viejos amigos, deberías recordarme.-comentó el demonio.
Al decir esto, se lanzó contra Ichinén y lo golpeó en la cabeza, lo que hizo que perdiera la concentración. El guerrero tambaleó y agarró su espada, desenvainándola. El demonio se aparto también herido, tocado por Daimoku, la matadora de demonios.
-Tampoco se acuerda de mí, soy On-Ma, Ichinén, me presento de nuevo.-
On-Ma arañó al guerrero en el pecho y lo hizo sangrar. Por que aseguraban que lo conocían? En el infierno había enfrentado miles de demonios, por que debería recordar a estos tres en particular? Ichinén sintió el veneno de las garras de On-Ma, corriendo por su cuerpo. El demonio esperaba, mientras el liquido hacia su trabajo. Daimoku surco el aire en manos del guerrero y lo hizo retroceder.
-Ya antes maté a alguien que querías, Ichinén, y no recordás a Shi-Ma? Me siento ofendido.-comentó el demonio. Riendo malignamente.-Somos los tres ayudantes de Tenyi-ma.-
Al decir esto, lanzó un rayo hacia uno de los pobladores del lugar. Un hombre cayó en donde estaba, fulminado en seco. El grito de Ichinén resonó en todo el pueblo, su frustración se dejó sentir, aquello le resultaba conocido, pero a la vez no. Era como si no pudiera recordar algo que había vivido. Quizás se debiera al trauma de estar en el infierno.
-No me interesa quienes son, si los conozco o lo que puedan hacerme.-clamó el guerrero.-Voy a vencerlos y mandarlos al infierno.-
Tomó su espada y la clavó en la tierra, resonando como el universo. La luz que surgió, hizo gritar a los demonios con un dolor indecible, y desaparecieron al instante. Ichinén había vencido, se encontró solo, con su incertidumbre.

6-Sansho Shima: Los 3 obstaculos

Pasado el tiempo, Ichinén continuó su camino, en la búsqueda de la tierra de Kosen Rufu. Encontró un pueblo, en el cual decidió comer algo y reponer fuerzas. Por el camino al pueblo, que se veía a lo lejos, un anciano le advirtió que se volviera.
-Nuestro pueblo esta tomado por demonios, andate mientras puedas.-
Ichinén agradeció sus palabras, pero continuó su andar.
-Los demonios son demasiado para un hombre, esos tres sirven a uno más poderoso.-Continuó el hombre, gritando.
Aunque Ichinén lo escuchó, siguió su camino, debía pasar por ese pueblo para llegar a Kosen Rufu. En la entrada al pueblo, se encontró con una valla custodiada por dos hombres.
-Debido a la plaga, se prohíbe el paso.-dijo uno de ellos.-Por orden de On-ma, el demonio.-
-Ningún demonio me da órdenes.-respondió severo Ichinén.
-Transgredirla se pena con la muerte, por orden de Shi-ma, el demonio.-
-No le tengo miedo ni a la muerte ni a los demonios.-les respondió el guerrero.
-El miedo nos evita sufrir más, como dijo Bon-no-ma.-comentó uno de los guardianes.
-No es cuestión de sufrir mas o menos, sino dejar de sufrir.-replico Ichinén, muy serio.
-Tenyi-ma, el rey demonio les ordenó a estos tres que nosotros debemos proteger el Go-sho.-explicó el otro.
-Go-sho?-inquirió el guerrero.
-La barrera que aquí ves.-le señaló un guardián.
-Esta barrera los frena a ustedes, pero no a mí.-respondió Ichinén.-Y si se dan cuenta al verme, tampoco será un freno para ustedes.-
Dicho esto, el guerrero saltó por encima de la barrera y caminó al interior del poblado, dejando a los sorprendidos y atemorizados custodios.
-Nuestras familias sufrirán por esto.-exclamó uno de ellos.
-Si eso piensan, entonces ustedes son Go-Sho, no sus custodios.-les respondió Ichinén por sobre el hombro.
Superado ese primer obstáculo, el guerrero llegó a la plaza del pueblo donde varios hombres lo intentaron detener.
-Somos Jo-Sho, por orden de Tenyi-Ma el grande, tenemos que arrestarte por tu desobediencia.-
-Ustedes son solo otro obstáculo, no me importan las leyes que promulgó un demonio.-retrucó el guerrero.
El poblado entero se había congregado, para observar la escena. Ichinén se mantenía tranquilo y relajado, sin perder la calma. La gente de ese pueblo, en cambio, no se encontraba así.
-Maten al rebelde, nos sacaran nuestras posesiones.-gritó uno.
-Que muera sin piedad!-exclamo otro, lleno de ira.
-No se que hizo, pero me parece que se lo merece.-comentó otro, que parecía de pocas luces, sin entender mucho de todo eso.
Ichinén los miró a todos y les hablo en voz muy alta: -Ustedes son el tercer obstáculo que veo en este pueblo, su propio obstáculo. Yo los llamaría Bon-No-Sho. Dominados por su avaricia, su ira y su estupidez. Solo porque están influenciados por estos demonios. Donde están ellos? Que vengan si se atreven!-
La gente se apartó y los demonios aparecieron como si respondieran al desafío del guerrero.

6/20/2004

5-Kosen rufu

Un buen día, Ichinén se encontraba paseando por el mercado de un pueblo al que había llegado, buscando algo interesante que le pudiera servir. Los mercaderes intentaban venderle todo tipo de baratijas, pero el jamás compraba nada por el solo hecho de hacerlo. Solo paseaba disfrutando de la vista, buscando quien sabe que. Hacia poco había llegado a esos lugares por lo que no conocían su fama de guerrero imbatible, comprador precavido y desinteresado de corazón. El se había granjeado esa imagen, como celebre enemigo de los demonios que atormentaban a los mortales comunes. Entre el tumulto de gente, incluso a pesar del bullicio, pudo percibir una voz que lo llamaba.
-Acércate guerrero, estoy seguro que puedo contarte una historia interesante.-dijo un anciano desde una tienda desvencijada.
-Lo siento, buen señor, no creo que me pueda vender nada que me interese.-respondió cortésmente, el caballero sin armadura mas que la de su corazón.
El viejo sonrió, descubrió que el guerrero lo había tomado por un vendedor ocasional.
-No intento venderte ninguna chucheria, mi amigo.-replico moviéndose en su banquillo.-Soy un relator de historias, te contare la que desees por una leve remuneración.-
-No busco ese tipo de cosas, tengo todo lo que necesito aquí conmigo.-comento Ichinén tocando disimuladamente a Daimoku, su espada imbatible.
-Vamos! Todo hombre sobre esta tierra desea algo.-exclamo el anciano alzando las manos.
-Solo deseo paz y felicidad, para mi y para los que me rodean.-agrego el, ya deseando finalizar la conversación.
-Entonces, tengo que contarte la historia de la tierra de la paz y la felicidad eterna.-continuo el relator a pesar del poco interés de su cliente.-Un lugar que solo los más tenaces logran alcanzar.-
Este fue el punto de interés para Ichinén, un desafío era lo único que deseaba en esta existencia. A pesar de su reticencia inicial, decidió escuchar la historia del vendedor.
-Cuéntame mas acerca de esa tierra mítica.-solicito inclinándose hacia el viejo, para no perder ningún detalle.
-De mítica no tiene nada, existe en verdad, por lo menos así lo juraba mi abuelo y el nunca mentía.-contesto el anciano acercándose más hacia Ichinén.
Así, comenzó a relatarle lo siguiente:
“La tierra de la paz y la felicidad eternas queda al norte, tan lejos de aquí, que solo unos pocos la encuentran. Algunos no consiguen encontrarla nunca, ya que muchos peligros existen en el camino, no solo la distancia. Solo una persona desinteresada, valiente y pura de corazón, con una firme determinación logra alcanzarla.”
El anciano no conocía a Ichinén, pero justo lo que describía era lo que el tenia como principales características. Haciendo una breve pausa para comprobar que tenía toda la atención del guerrero, continuo:
“El nombre de esta tierra es Kosen Rufu, queda donde antes estaban las tierras mas inhóspitas del mundo, fruto de múltiples guerras entre los demonios. La hicieron habitable sus pobladores, con gran esfuerzo y determinación. Por ello solo los más decididos llegan a ella, por que pertenecen ahí de corazón. Sobre la tierra yerma sembraron, por ese desierto desolado hicieron pastar a su ganado, de entre la cizaña cosecharon su alimento. A pesar del inhóspito paisaje no se desanimaron, el violento clima no los hizo desistir. El amor que los movía era tan grande que ninguna circunstancia los pudo vencer. Los demonios no los asustaron ni los lograron atormentar. Las dificultades jamás los hicieron decaer, las desavenencias no los dividieron.
Hasta que un buen día consiguieron hacer de esa tierra de sombras un lugar paradisíaco, haciendo posible lo imposible. Donde reino por siempre la armonía y los demonios no tuvieron lugar donde cometer sus actos viles. Donde la fraternidad y el amor entre las personas fueron la filosofía de vida. Así, fundaron Kosen Rufu, y en su centro la capital llamada Soka Gakkai, la mas hermosa urbe que puedas haber visto nunca. Con sus monumentales torres y edificios de cúpulas imponentes, fruto de tanto sudor de su gente. Aunque muchos abandonaron la lucha a mitad del trabajo, no consiguieron llegar muy lejos, el hambre y la derrota dieron cuenta de ellos. Todo aquel que la busco para satisfacer sus necesidades personales, jamás la pudo encontrar. Aquel que no era honesto en su accionar, aquel que dudaba de su existencia, nunca llego. Yo mismo la he buscado por años, pero nunca viaje lo suficientemente lejos para encontrarla. Ya ves, quizás me falto decisión. Pero, jamás dude que existiera, por mas que no la vea. Es como el amor, aunque no lo puedas ver, sabes que esta ahí. Ya deje de buscar, tan solo soy un viejo.”
Ichinén había escuchado con suma atención cada palabra, no se le había escapado ni una letra de todo el relato. Luego de meditarlo un segundo, determino buscar la tierra de Kosen Rufu.
-Yo iré en su busca, y donde otros fallaron yo tendré éxito.-sentencio el guerrero.
-Pero, yo no te he contado esta historia para que fueras en su búsqueda.-inquirió el relator a su vez.
-Aun así, lo haré de todas maneras.-respondió Ichinén con firmeza.-Aunque me tome diez mil años de aquí a la eternidad.-
-Me gustaría acompañarte en este viaje, muy pocos son los que creen lo suficiente para poder resistir la travesía.-comento el viejo.-Casi siempre hice el viaje solo, pero ahora ya tengo muchos años para tal aventura.-
-Eso no importa, ni cuantos años tenga ni lo solo que se sienta.-determino Ichinén.-Lo primordial es el corazón que ponga en ello.-
El relator lo miro de hito en hito y suspiro.
-Aunque llegue solo para ver las cúpulas de la capital, no debe dejar que tal circunstancia lo detenga.-recomendó el alentándolo.
-Lo haré como dices, pero a mi paso, con lo que den mis fuerzas.-contesto el otro, mas decidido ante el aliento del guerrero.-Por eso es que creo, mejor emprende solo este camino. Tengo la plena convicción que el camino a Kosen Rufu, es personal e individual, aunque los que lleguen terminen viviendo en esa sociedad de armonía con otros seres diferentes a ellos.-
-Te dejo aquí, unas monedas por la historia, tal y como se indica.-concluyo Ichinén alzando la bolsa que llevaba debajo de su capa.
-No, te estoy eternamente agradecido, pero mi alma renovada es el mejor pago que pudiste haberme hecho.-respondió el anciano sonriendo.-Hemos hecho un buen trueque, tu me has devuelto la energía y yo te he dado un objetivo.-
-Entonces, emprendo mi viaje inmediatamente.-comento Ichinén arreglándose la vestiduras y el equipo, como cada vez que emprendía un viaje.-Espero verte en la capital de Kosen Rufu, delante de la cúpula mas alta de toda Soka Gakkai.-
-Ten por seguro, que nos encontraremos como dices.-respondió con determinación el relator de historias.-Es un compromiso entonces.-
-Queda acordado, no importa cuanto tiempo tome, nos veremos ahí.-determino Ichinén.
Sin más que decir, se despidió del anciano y se dirigió al norte, hacia donde se encontraba la tierra de Kosen Rufu. Una vez que Ichinén se había alejado lo suficiente, el mercader de al lado se acerco al anciano y le hablo.
-Yo conozco a ese guerrero al que le relataste ese cuento, se llama Ichinén, jamás vi en ninguna tierra que hiciera caso de los trucos de un comerciante.-comento el otro vendedor, luego echo a reír diciendo.-El gran Ichinén se creyó los cuentos de un viejo.-
El viejo había oído solo un poco de la leyenda de Ichinén y Daimoku, pero lo suficiente para saber que conseguía siempre alcanzar sus objetivos. No lo conocía en persona, grande fue su sorpresa al descubrir que fue su cliente.
-En realidad, lo que le dije es verdad, esta no era una historia mas.-replico el anciano a su colega.-Y tengo la plena seguridad que llegara a Kosen Rufu.-
-Es imposible que lo consiga o que tal lugar exista, ya lo hubieran vendido.-respondió el incrédulo mercader.
-Tal vez sea muy difícil, pero no es imposible, no para Ichinén al menos.-comento el viejo con la vista en el camino.
-Bah, solo es una ilusión.-continuo el comerciante.
-No lo creo, siempre existe la diferencia entre una ilusión y un sueño.-retruco el anciano a su interlocutor.-La decisión de Ichinén lo llevara cumplirlo.-
-Ja! Creo que todos ustedes están locos.-rió el incrédulo retirándose a su tienda.
El otro comerciante continuo riéndose, mientras el relator recogía sus cosas y se incorporaba.
-Adonde vas?-pregunto el otro levantando la voz..-Todavía es temprano y queda mucha gente en el mercado.-
-No, es tarde, y es momento para que continué mi camino hacia Kosen Rufu como Ichinén.-contesto el anciano con gran dignidad.
-Ya debe estar muy lejos de aquí, no lo alcanzaras.-sentencio el comerciante.
-Yo lo haré a mi ritmo y el al suyo, pero los dos llegaremos al mismo destino, no tengo dudas.-contesto sin querer darle demasiadas explicaciones.-Ichinén tiene una determinación profunda, es lo que le abrirá paso ante los peligros que le aguardan, y a mi también.-
Sin decir mas, se alejo por el horizonte canturreando, siguiendo el camino de Ichinén. Sabiendo que llegaría a verlo nuevamente en la tierra de Kosen Rufu.